Héctor Abad Faciolince presenta su nuevo libro de cuentos 'El amanecer de un marido'
Esta última, incluye fotos de su padre y de la familia Abad. El autor pidió que la entrevista se hiciera por correo electrónico y estas son las respuestas. ¿Cuándo fueron escritos los cuentos de Amanecer de un marido? 'La Balada del viejo pendejo' ya la había incluido en 'Basura', ¿son los cuentos de este libro resultado de una recopilación de textos que ya había escrito con los años, o los escribió pensando en este libro? ¿En qué circunstancias escribió este libro? ¿En Berlín, en Medellín, después de una separación dolorosa? ¿Qué tan autobiográfico es Amanecer de un marido? ¿Por qué dar este título al libro si no contiene en su mayoría cuentos sobre el matrimonio? ¿Usted decía en 'El olvido que seremos' que casi todo lo que ha escrito ha sido dedicado a su papá, este libro fue escrito a alguien en especial? En una entrevista afirmaba que con el tiempo ya no sabe si lo que escribe vale la pena, ¿le quedó ese sentimiento con 'El olvido que seremos' o con 'Amanecer de un marido'? ¿Qué libro lo hace sentirse más orgulloso? ¿Cuáles diría que son sus temas cuando escribe? ¿Cuáles son las obsesiones a las que siempre vuelve? ¿En qué cree que ha evolucionado o involucionado su escritura desde que comenzó a publicar libros? ¿Ha estado al tanto del proceso del guión de Fragmentos de amor furtivo? ¿Ha pensado en publicar algún libro de poesía? ¿Cuál es la historia detrás de la edición de lujo de 'El olvido que seremos'? ¿Qué tanta presión ejerce sobre usted el éxito de 'El olvido que seremos'? ¿Alguna vez ha llevado un diario? ¿Ha sido la escritura una terapia para manejar sentimientos intensos que no puede controlar? ¿Cómo ha sido su relación con las mujeres de adulto, después de las seis madres que tuvo en su infancia? ¿Le habría gustado o le gustaría tener dos esposas, como le ocurre a su personaje de 'Oriente empieza en El Cairo'? ¿Se considera una persona melancólica?
En los últimos diez años; el más viejo es del 98 y el más nuevo de hace tres meses.
No escribo libros de cuentos. Escribo cuentos. Algunos de los cuentos del libro, como es normal en cualquier escritor, han aparecido en revistas literarias, en suplementos de periódicos o en antologías de relatos. Hay cuentos escritos en Berlín, cuentos escritos en Turín, cuentos escritos en Medellín. Encontré un hilo temático y los junté en este libro. En cuanto a mis separaciones, han sido siempre indoloras, como las de todo el mundo.
Es completamente autobiográfico: mi madre se acaba de morir en un asilo de ancianos (cuento 'Album'). Una esposa mía se suicidó por amor a mí, porque yo la traicionaba con otra (cuento 'Memorial de agravios'). Me separé porque me pusieron unos cuernos inmensos como catedrales (cuento 'Alguien oculta algo'). Soy un celoso patológico que se imagina que su mujer lo traiciona con
muchachitos (cuento 'La fiebre en Tolú'). Tengo una amante de 20 años por lo que se me puede considerar un perfecto viejo verde (cuento 'La balada del viejo pendejo'). Cometí un homicidio culposo con mi padre, en un accidente de tránsito (cuento 'Juventud,
divino tesoro'). Tengo un hermano gemelo, pero sólo lo supe después de su muerte (cuento 'Sosia'). Me encontré una guaca millonaria en el apartamento de mi casa, ahora soy millonario y vivo en Montreux (cuento 'La guaca'). Y como si esto fuera poco, también fui asesinado hace poco por sicarios (cuento 'Mientras tanto'). Como puede ver, escribo sobre mí desde el más allá.
Piense en esto: ¿por qué Borges habrá llamado su libro de cuentos 'El Aleph', si la mayoría de cuentos no hablan del Aleph? ¿Y por qué Chéjov habrá titulado su libro de cuentos 'La dama del perrito' si en la mayoría de los cuentos no hay perritos? Es habitual que un libro de cuentos lleve el título de uno de los cuentos. Eso es todo. Y cuente bien: la mayoría hablan del matrimonio.
Fue escrito para mis dos ex esposas, Bárbara y Ana, que me enseñaron todo lo que sé sobre los maridos.
Lo que escribo no vale la pena, ni ahora ni nunca.
Los libros de los demás. Los míos, yo dejo que se defiendan solos. No los defiendo de los ataques de los maliciosos ni los acaricio con los elogios de los benevolentes.
Las de todo el mundo: el amor, la riqueza, la pobreza, la traición, la envidia, la generosidad, la avaricia, la muerte. Eso que antes se llamaban las pasiones humanas.
Su pregunta, como en las encuestas mal hechas, sugiere ya la respuesta. Usted habla de involución. En efecto, cada vez escribo peor.
Según el contrato para la película, tengo derecho a revisarlo cuando lo terminen. No le he hecho sugerencias a la guionista ni a las productoras. Ellas hacen lo que quieren.
No.
Un editor argentino estuvo en Bogotá y les sugirió a sus colegas de Planeta que hicieran una edición con fotos para que los lectores que no lo conocieran pudieran saber cómo era el rostro del protagonista de El olvido.
Ninguna presión. El que crea en su propio éxito es un bobo o un ingenuo. Todo está condenado al fracaso porque todos nos vamos a morir.
Su pregunta sugiere que las personas que escriben no pueden controlar sus sentimientos. Es una ingenuidad, pero se la contesto: llevé un diario durante muchos años en el que me lamentaba por mi incapacidad para escribir libros. Cuando al fin fui capaz de escribir libros, dejé de escribir diarios. Quizá haya pedazos de escritura que no quiero publicar (los diarios), escritura privada. Es eso: privada, y se queda en un cajón. Pero por el hecho de que sea privada, no es mejor literariamente. Probablemente es peor: mucho más descuidada, con un valor que sería no literario, sino sólo testimonial.
Tan buenas, tan tormentosas, tan apasionadas, tan intensas y también tan rutinarias y sosas como las primeras.
Practico la poligamia, aunque no al mismo tiempo, sino a lo largo del tiempo.
Melancolía es una bonita palabra, porque melan es negro, en griego, y kholé humor o bilis. Según la teoría de los humores, el alma de uno se manifiesta según el color de los humores predominantes que secreta nuestro cuerpo. Hay entrevistas que me vuelven melancólico, sí. Por ejemplo esta. Las preguntas impertinentes generan bilis negra.
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