El periodista Andrés Salcedo habla de su libro 'Barrio Abajo', donde se originó Barranquilla.
El pasado 2 de febrero, Ernesto McCausland, columnista de EL TIEMPO, reveló que hace pocos días el premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez llamó al periodista barranquillero Andrés Salcedo para reclamarle porque llevaba dos noches sin poder dormir luego de leer su libro más reciente 'Barrio abajo, el barrio de donde somos todos'.
"De alguna manera, no hay barranquillero que no se sienta ligado a este pedazo de la ciudad por muchas razones", comenta Salcedo al tratar de explicar cuáles fueron las razones que alborotaron los recuerdos de infancia del autor de 'Cien años de soledad'.
"Este es, quizás, uno de los dos barrios más antiguos de la ciudad. Allí nació el Carnaval, allí está el estadio de béisbol, allí se establecieron los negros palenqueros, llegaron los alemanes, los italianos, los chinos, los japoneses y el resto de extranjeros", comenta el también locutor, al describirlo como un barrio muy pintoresco con las casitas de colores, parecido a lo que es La Boca, en Buenos Aires, o La Candelaria, en Bogotá.
El libro es un gran perfil periodístico del tradicional sector, tejido a partir de los recuerdos de quienes lo habitaron (muchos de ellos mayores de 90 años), cuyas entrevistas pusieron en aprietos al autor durante la investigación, que le tomó un año. "Ahí tuve el problema de que a muchos ya les fallaba la memoria y luego debía regresar a constatar algunas fechas y personajes que ellos confundían".
En Barrio Abajo crecieron ilustres barranquilleros que luego resonaron en diferentes campos como la música, el deporte, la industria o las letras. Es el caso de la cantante Estercita Forero, el músico Luis Carlos Meyer -uno de los primeros en llevar el porro a Nueva York- y su colega Antonio María Peñalosa, autor de 'Te olvidé', considerado el himno del Carnaval.
También fue cuna de glorias del deporte como el medallista olímpico Helmuth Bellingrodt, el futbolista José Kaor Dokú y varios boxeadores, ganadores de títulos mundiales.
"Y entonces me di cuenta que también había otros que llegaron al barrio y se establecieron con sus familias, como ocurrió con Joe Arroyo y Gabriel García Márquez. Gabo llegó en los años 30 o 40 y, curiosamente, se estableció en la misma casa, que llamaban El Castillo, en la que décadas más tarde vivió Joe", dice Salcedo.
El periodista cuenta que durante hora y media de conversación telefónica, García Márquez le contó que él caminaba todos los días las catorce cuadras que lo separaban de su colegio Cartagena de Indias, tirando trompo en el camino. Además, recordó la solidaridad de la gente, cuando a su madre, doña Luis Santiaga, se le acaba la plata que les enviaba su papá, quien trabajaba como telegrafista en Sucre, en la región de La Mojana.
Gabo agregó que el libro le había pasado su infancia por la mente como una película. "Dice que siempre ha querido volver al barrio y me prometió que cuando viniera a Barranquilla lo íbamos a recorrer los dos. Pero me agregó en broma: mejor nos ponemos unos capuchones para que no me reconozca la gente porque o si no, no me van a dejar caminar", concluye Salcedo.
Cuna de desarrollo
Además de haber sido la cuna del Carnaval, Barrio Abajo también fue polo de desarrollo económico por su ubicación en las riberas del río Magdalena. Allá llegaba el tren, proveniente de Puerto Colombia, por donde ingresaban todos los inmigrantes y el comercio al país.
Albergaba los negocios vinculados a la navegación fluvial y marítima (aforadores y agentes de aduana). Allí se instalaron los hangares de Scadta, la primera aerolínea de Colombia y América. De ese lugar partió el primer vuelo de correo entre Barranquilla y Puerto Colombia, y luego el primer vuelo comercial hasta Honda.
Barrio Abajo
Andrés Salcedo
Editorial La Iguana Ciega
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