Buenas.
Este tema lo había pensado para el mes de amor y amistad... ahora no me aguanto las ganas de esperar a la fecha de la lucha mundial contra el Sida que se conmemora en diciembre (creo).
Los que vienen a copiar y pegar textos de la Biblia cristiana, no se desgasten en leer esto, “ustedes tienen la verdad revelada y la conciencia limpia y tranquila”, así que adelante, inunden los comentarios con citas del éxodo, del levítico y de las cartas de Pablo.
El tema de hoy es espinoso, lo traigo a colación dado lo reiterativo de los casos que llegan a mis oídos. Para hacer el post mas “pedagógico” lo plantearé a manera de historia.
MI AMIGO EL VIH*
Jairo y Alonso son los mejores amigos que uno se puede encontrar en la megadicosteca de la ciudad, andan de arriba para abajo juntos, se cuidan mutuamente y no pierden ocasión para salir a rumbear los fines de semana. Si bien son muy sanos y beben poco, la debilidad de ambos son los hombres. Ambos con tendencia casi enfermiza a enamorarse en los primeros diez minutos de una charla promedio con un desconocido... bueno a veces ni tanto por que el desconocido mas reciente de Jairo resultó ser una persona que Alonso conoce de tiempo “atrás”.
Pasa el tiempo, y la relación de Jairo con el desconocido, que para efectos de este post llamaremos cariñosamente como “Checho”, se afianza. Ya la tierra le ha dado dos vueltas completas al sol desde que Checho y Jairo son pareja oficial. Ambos se quieren y respetan mutuamente, tiran mas o menos unas tres veces en la semana y hasta viven juntos hace cuatro meses, también tienen las peleas típicas de una pareja estándar, el aseo, los pedos matutinos, los celos y nimiedades por el estilo.
Una de esas nimiedades hizo que Alonso se alejara, él, que conocía a Checho de tiempo “atrás”, evitó involucrarse emocionalmente con Checho. Motivo? Una respuesta “Positiva”, no como los falsos positivos de una republica bananera del tercer mundo, no. Este positivo era mas que verdadero y comprobado. Hace algunos años a Checho se le había diagnosticado Positivo en el examen de VIH.
El tema es que Alonso, no ha abierto la boca para decirle a su amigo Jairo lo que sabe. “Seguro él ya le contó y Jairo lo aceptó” piensa... “el amor puede hasta con ese tipo de barreras” se dice a si mismo mientras, sentado en una cafetería, me cuenta su dilema. Un dilema que podría sucederle a cualquiera de ustedes o incluso a mi.
La teoría dice que en cosas de dos el tercero estorba, nos enseñan desde pequeños que los dilemas de pareja se arreglan en pareja y que uno viene siendo menos que un batracio si osa a meter la nariz donde no se le llama, bajo ese concepto es válido el silencio de Alonso al respecto.
Ahora viene el tema de la amistad, como amigo sería sensato pensar que Alonso está en “el deber”, en la obligación, de darle a conocer a su amigo Jairo sobre lo que sabe, amén de su conocimiento.
Ustedes que harían?...que han hecho, por que este caso es mas frecuente de lo que cualquiera imagina... incluso los que, no teniendo mejor cosa que hacer, entran a estigmatizarnos como sodomientos y gomorrosos... que harian?
MI ESPOSO EL SIDA*
Jairo vive una vida normal promedio, trabaja en uno de los bancos mas importantes del país, tiene una familia que, si bien no comparte su orientación sexual la respeta y hasta tolera a sus parejas. Jairo sigue la estereotipada vida gay. Va al gym, hace un tour por Sudamérica cada tres años en vacaciones, va a megadiscotecas y tiene un perfil en la pagina de contactos gay mas visitada en Internet. Jairo también tiene una pareja.
Vive con él hace unos meses, se conocieron en una de esas acostumbradas salidas que hacían con su amigo Alonso. “Checho”, le dice de cariño.
De forma extraña, mas no inesperada, Alonso tomó distancia de Jairo y Checho cuando las cosas entre los dos comenzaron a mostrar signos de estabilidad. Jairo pensó que era el giro normal de las cosas, ya emparejado sería incómodo para Alonso andar como violinista de ambos... aunque conozco muchos casos de sujetos que, a falta de mejores cosas que hacer y de una vida propia, terminan siendo el archivo adjunto de la relación... pero este post ya está muy pesado como para irme por ese lado.
Checho sospecha el motivo por el que Alonso tomó distancia, se conocieron hace algunos años en un sauna y, después del toqueteo estándar y antes de la penetración, Checho le dijo a Alonso que él era “Positivo” y que debía saberlo. A Alonso la gana se le vino al suelo (casi literalmente), la emoción se esfumó y esa sangre extra que había cambiado de curso en su torrente sanguíneo para ubicarse en cavidades cavernosas retornó a su circuito circulatorio. Las cosas llegaron hasta ahí. Solo que unas vueltas al sol mas tarde se encontraron nuevamente.
Media hora después de haberme despedido de Jairo, ahora estoy sentado a la mesa en un delicioso asadero de pollos con Checho, quien está temeroso. No por que el cuero del pollo le aumente los niveles de colesterol malo en sus arterias, no. Teme por que, después de haber sido rechazado en innumerables ocasiones por el hecho de ser VIH positivo, decidió “no contar toda la verdad “ a Jairo, con tan repollera suerte que Alonso (que sí sabe) es el mejor amigo de su actual marido y en cualquier momento “se puede saber la verdad”.
La teoría dice que si bien a tu pareja le debes ocultar “algunas” cosas del pasado que es mejor no esculcar, también dice que en función de ese “amor” debe ponerse en conocimiento de la pareja las cosas que, siendo nuestras, puedan afectarle en alguna forma. Verbo y gracia, antes de conocer personalmente a alguien que conocí por Internet le hago saber que “soy feo”... ustedes comprenden, cosas de esas.
La realidad, no la teoría, me dicen que si alguien es VIH positivo resulta siendo un moco para el resto de seres humanos que, seguramente, lo van a mirar con cara de “pobrecito, te considero pero no te acerques a mi”... en ese estado de cosas, coincidir con alguien para consolidar una relación “estable” se hace ciertamente difícil para cualquier marica, toda vez que así sea sin VIH es bien jodido lograrlo.
Llegamos a la parte final de esta publicación, donde les hago las preguntas de rigor, las que a nadie le gusta que le hagan y que, aprovechando que llego directamente a sus mentes, hago para dejarles la duda.
Como amigos, suponiendo que son “buenos amigos”, ustedes le dirían a Jairo que su pareja tiene VIH?... O prefieren acogerse a la norma de que los ojos que no ven no dejan que el corazón sienta?. Ustedes qué pensarían si sus amigos, sabiendo que su pareja es VIH positivo, no se los dicen y ustedes se vienen a enterar con el cándido humor que el psicólogo de la EPS le imprime a la noticia?
Como pareja... miércoles ahí es complejo... más.
Si son ustedes los que son VIH positivo, lo seguirían ocultando?, que harían si en alguna ocasión Jairo quiere algo de “amor si barreras”? lo ocultarían o lo plantearían desde un comienzo?
Si son ustedes los “Jairos” que no saben aunque todo el mundo a su alrededor lo sepa, cómo reaccionarían con su pareja, con sus amigos, con las personas que teniendo esa información no se las dieron a conocer con oportunidad?
Como maricas... somos de los endo-discriminadores que requerimos un certificado de salud para involucrarnos afectivamente con alguien? (alguna vez publiqué algo al respecto en este espacio). Por que además de que nuestros afectos dependan de la posición intelectual, económica y laboral de la persona, esta también debe estar “saníta”... o estoy equivocado?
El Joker
* Aclaro: Los nombres y apodos de esta historia son completamente ficticios y no corresponden a nombre o apodo de la vida real. Soy conciente de que el VIH no es lo mismo que el SIDA.
Muy impuro para sus ojos? Y su castísima forma de pensar?...fácil!, No me lea.
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