Shakespeare, a través de Julieta, se preguntaba “¿qué hay en un nombre?” para tratar de encontrar la esencia de las maldiciones. Los siglos pasaron y hoy seguimos aferrados a los nombres como una forma cómoda de sostener conversaciones, de escribir art&iacu...
El problema con la promiscuidad, tarde o temprano, se paga con los dolores de la conciencia. Quien haya seguido los pasos de mis líneas escritas se dará cuenta de que no me pongo a pensar demasiado en el día de mañana y puedo pasar de Juan Gabriel a Grotowsk...
Querido lector: te explico. Me he retirado, contra mi voluntad, de este espacio, tratando de ponerle punto final a una deuda que tenía con mi pasado (terrible, cuando se convierte en eterno e inacabado presente). Durante los últimos meses, combinando con la escritura de una tesis do...
A unos les tocó Illiers-Combray, a otros Dartford, a otros Dublín, a otros Santa Rosa de Osos. A mí me tocó Buga. ¿Cuántos años tendríamos? Ya no lo sé. Catorce, quince, mis primos y yo. En las noches, a unas horas inverosímile...
Todo estudiante de actuación que se respete debe pasar por la experiencia de Molière. Cuando el joven aprendiz necesita establecer sus herramientas expresivas a partir de la farsa y la comedia, lo mejor es recurrir a los textos del dramaturgo francés, pues allí est&aac...
No, no se me ha olvidado escribir, ni me ha dado artritis, ni se me pegó la viruela negra, ni estoy atravesando por un luto profundo, ni estoy esperando los santos de los últimos días. Simplemente he abandonado mi blog por algunos días, porque la vida real no me ha dej...
Supe de la existencia de Carlos Granés, gracias a una columna de Mario Vargas Llosa en el diario El País de España. En ella, el novelista peruano hacía una entusiasta presentación del libro “El puño invisible” que, a finales del 2011, acababa ...
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