Bogotá

Entrevista con Luis Llosa

El director de La fiesta del chivo habla sobre la experiencia que fue recrear la tragedia de Urania Cabral

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Foto: Venus films

Vestir una dictadura con el drama de una mujer. Eso logró el cineasta Luis Llosa al narrar la tragedia de Urania Cabral, una historia de abuso y dolor que fue casi la misma que vivió buena parte del pueblo dominicano durante los 30 años que estuvo en el poder el general Rafael Leónidas Trujillo.

Llosa retomó la novela La fiesta del chivo, escrita por su primo Mario Vargas Llosa, para narrar su propia versión de la que fue una de las peores dictaduras latinoamericanas. Conocido como 'El chivo', gracias a su debilidad por las mujeres jóvenes, el militar ordenó cientos de asesinatos y desapariciones selectivas de quienes cuestionaron su régimen y cerró las fronteras para dedicarse a comercializar los productos del país solo con Estados Unidos.

El filme, que se estrenó el viernes inicialmente en Bogotá, genera en el espectador sentimientos encontrados: rabia, tristeza, odio e incertidumbre. "La novela  tiene una gran complejidad, sin embargo, al hacer la película decidí que el epicentro emocional y dramático sería la historia trágica de Urania. En ese sentido, la escena más difícil de la película, y probablemente de toda mi carrera, fue la violación de Trujillo a la joven Urania. El reto era encontrar el tono justo para que por excesos no se convirtiera en una escena truculenta o por defectos que fuera demasiado tímida y que no llegará a tener la fuerza que debía: era el punto de partida de toda la película", aseguró el director Luis Llosa en entrevista con EL TIEMPO.

La fiesta del chivo cuenta con un reparto de lujo, encabezado por la italiana Isabela Rossellini como Urania y el cubano Tomás Milian encarnando al despiadado general Rafael Leónidas Trujillo. También están los británicos Paul Freeman y Stephanie Leónidas y el argentino Juan Diego Botto.

"El de Isabella y Tomas son dos casos muy contrapuestos en cuanto a su actitud para ser dirigidos. Ella me pidió desde el comienzo que quería ser llevada 'muy de la mano' del director para encontrar juntos el personaje. En cambio, Tomas traía a la mesa ideas muy formadas sobre su personaje para discutirlo conmigo", comenta Llosa, quien suma más de 20 años de carrera en el cine y la televisión con su productora Iguana. 

En la historia, Urania regresa a su natal República Dominicana después de 30 años en Nueva York. En su casa encuentra a un hombre viejo, condenado a una silla de ruedas, que no pronuncia una palabra. Él es su padre, quien fuera la mano derecha de Trujillo durante la dictadura. Ahora, sus familiares se enterarán de la razón de su amargura, el odio que siente por su pasado y el por qué abandonó Santo Domingo sin volver.

Sobre las diferentes procedencias del elenco, el realizador peruano -que incursionó en Hollywood en los 90 dirigiendo cintas como El especialista y Anaconda- asegura que no fue inconveniente. "Quizás en algo complicó la variedad de acentos, pero nuestro punto de partida era una historia con una universalidad y personajes bien planteados por la obra original, por lo tanto el origen de cada uno no se interponía en los planteamientos básicos".

La cinta se rodó en República Dominicana, en los escenarios reales donde ocurrió la historia en las décadas del 50 y 60. Incluso, el Gobierno dominicano vigente en el 2005, cuando se hicieron las grabaciones, les permitió filmar dentro del Palacio, donde vivió el mismo dictador Trujillo.  

"Durante el rodaje hubo gente que se nos acercó con lágrimas en los ojos diciendo que, sin saberlo, estábamos contando la historia de alguna víctima de Trujillo, pero también tuvimos casos en los que nos negaron la posibilidad de filmar en alguna casa porque los dueños, todavía 'Trujillistas', rechazaban  la novela de Vargas Llosa como una afrenta 'al hombre que engrandeció y modernizó este país'", comentó. 

El mismo Luis Llosa participó en la adaptación de la novela, que publicó su primo en el año 2000. "Me resultó muy útil ver la adaptación teatral que hizo el colombiano Jorge Alí Triana y otra que se vio en Perú. Era interesante seguir las reacciones del público y observar cómo los montajes estaban enfocados hacia la farsa y el humor irónico, un tono muy distinto del que yo quería para la película. Era útil ver la obra y lo que los actores hacían con los personajes".

Pese a que la novela es la base del relato cinematográfico de Luis Llosa, él la define como "un filme más de ficción, pero con elementos históricos y biográficos". Y agrega algo para quienes ya conocen el escrito: "La inmediatez de las imágenes y la fuerza que puedan tener es siempre algo novedoso. Hay también algunos elementos novedosos como haber condensado distintos personajes en uno solo y algunas situaciones fueron reformadas".

Cuando se le pregunta si volverá a Hollywood Llosa asegura que se ha sentido más cómodo después de La fiesta del chivo. "Primero, este fue un proyecto que yo mismo generé, que me interesaba a título personal y no como un simple encargo que era lo que venía haciendo en el cine estadounidense. Siempre fui admirador de la tradición del cine americano y fue un reto llegar a formar parte de él, pero cumplió un ciclo en mi carrera y sin lugar a dudas seguiré trabajando en proyectos que tengan más que ver con experiencia vital", concluye.

Una historia real que no debió ocurrir

La vida de Uranita Cabral (Stephanie Leónidas) es la de una adolescente promedio en los años 50 en Santo Domingo. Su padre, Agustín Cabral (Paul Freeman), más conocido como 'Cerebrito', ocupa una importante posición en el gobierno del dictador Rafael Leónidas Trujillo (Tomás Milian) y tiene solo una obsesión  en la vida: su pequeña. 

Pero la llegada de Trujillo al poder ocurrió en medio de un controvertido golpe militar y eso logró que el país se dividiera. Muchos de sus opositores terminaron desaparecidos o muertos. El régimen del terror invadió las calles de la capital de República Dominicana.

Paralelamente, el invencible general Trujillo dejó conocer su debilidad por las mujeres jóvenes y bellas, motivo por el que fue apodado 'El chivo'. La pequeña Urania sería una víctima más de la crueldad del militar.

Después de casi tres décadas en el poder, y cuando la popularidad del dictador empezó a decaer, un grupo de inconformes planea su asesinato. Sus mismos hombres de confianza, incluido Amadito (Juan Diego Botto), su jefe de seguridad,  aprovecharán el momento para la venganza.

En La fiesta del chivo, Urania, convertida en una mujer amargada y rencorosa (Isabella Rossellini), es la narradora de los hechos que rodearon su vida y su horrible relación con 'El chivo'. Ella, 30 años después, será quien le contará todo a su familia: la verdadera razón por la cual aún intenta perdonar a su padre,  para poder olvidar y continuar con su vida.
 

Publicado el Marzo 1, 2008
Sofía Gómez G
Cultura y entretenimiento
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